El Nido crea un universo sonoro vibrante
desde una propuesta musical profundamente resonante y sorprendentemente actual
.
Los cinco ahondan en hallar un nuevo significado
dentro de la modernidad más frenética
a los bailes fundacionales de la región
:
el pulso vigoroso de las jotas
,
los compases rotos de los ajechaos
,
los pasos característicos de los charros
y la energía contagiosa de las ruedas de Burgos
.
Una búsqueda activa de identidad
,
utilizando las profundas raíces de Castilla y León para reflexionar sobre nuestra acelerada vida moderna.
Parte de su innovación reside en reimaginar los sonidos humildes y percusivos
de la percusión doméstica como latas de pimentón o sartenes, tan inherente a la tradición musical castellana.
De esta manera conectan al instante sus sofisticados arreglos y su sonido contemporáneo con la vida rural y cotidiana de la Meseta
.
Una celebración del patrimonio
que se siente esencial, no nostálgica.
,
Han logrado encontrar el presente en el pasado.
Musicalmente, su música es delicada, enérgica y original, logrando la inusual hazaña de
difuminar las fronteras entre géneros.
Si bien los ecos de los campos de cultivo y la Meseta son innegables, las letras abordan inquietudes completamente contemporáneas,
creando un poderoso diálogo entre la memoria ancestral y la turbulencia del presente.
Ahora El Nido
despiden la gira de “LA CONSTANCIA” (2025).
Panderos, sartenes y latas de pimentón marcando el baile en un
directo arrollador
que convierte la tradición castellana
en una auténtica verbena contemporánea,
desde una propuesta cercana, fresca y actual.
Los burgaleses celebran así su segundo LP después de cerca de 180 conciertos en plazas y salas llenas,
en escenarios como Sonorama Ribera, Crüilla, Palencia Sonora, Etnosur, Sound Isidro, Leturalma o IWA Fest,
,
además de llevar este año, por primera vez, su música al otro lado del charco, visitando Chile y Brasil.
”LA CONSTANCIA” (2025)
vino presentado junto a 10 videoclips
que acompañan a cada una de las canciones.
Los videoclips entrelazan entre ellos una historia que fortalece su mensaje.
El álbum
habla de lo común,
de fortalecernos en todo lo que nos une
,
para que lo que nos separa no consiga dominarnos y dividirnos irremediablemente.
Las colaboraciones del álbum destacan y potencian este universo de lo popular.
Así, encontramos a las guipuzkoanas Neomak,
,
uno de los proyectos más innovadores y punteros de la música tradicional de Euskadi;
a Rozalén,
una de las artistas más grandes del panorama nacional;
y al mismo Rodrigo Cuevas.
Todo ello hace de “LA CONSTANCIA”
un trabajo de una esencia tremendamente festiva, que nos recuerda
la importancia de celebrar, celebrarse y celebrarnos
.